¿Crees que tener Pareja mejorará tu Autoestima?

Si estás aquí leyendo este artículo seguramente es porque consideras que eso de la autoestima es un problema para ti.

La autoestima, básicamente, es cómo te quieres (tu autovaloración) y qué opinas sobre ti mism@ (tu autoconcepto). 

Tu autovaloración tiene que ver con cómo te quieres pero también con cómo te cuidas (tu autocuidado), cómo te respetas, cómo te tratas, a quién dejas entrar en tu vida, qué límites marcas…en definitiva, tiene que ver con el amor y respeto que tienes hacia ti mism@ y, sobre todo, con cómo lo pones en práctica en el día a día. 

Tu autoconcepto tiene que ver con todas las ideas y creencias que tienes sobre ti. Qué piensas sobre ti mism@, qué te dices, qué mensajes te mandas…en definitiva, qué diálogo interno mantienes contigo mism@.

Tanto tu autovaloración como tu autoconcepto son aspectos que están condicionados por tus experiencias pasadas, especialmente por experiencias vividas durante la infancia. Quizá cosas que te han dicho desde pequeñ@ en tu familia, en tu entorno social, en el colegio… o por cómo los demás te han hecho sentir en diversas situaciones de tu vida. 

Tu pasado es el que es, esto es así y no puede cambiarse. De alguna manera todos cargamos con una mochila invisible que nos acompaña y que contiene todas nuestras heridas, traumas y experiencias del pasado. Nadie se salva del dolor y de las heridas emocionales que nuestro entorno y nuestra sociedad nos infringen, ya sea consciente o inconscientemente. 

A pesar de esto, has de saber que tus experiencias pasadas no son la causa de tu baja autoestima.

Lo que realmente está manteniendo tu baja autoestima a día de hoy es lo que estás haciendo o dejando de hacer actualmente que está reforzando esas ideas que tienes sobre ti mism@ o esa manera en particular de tratarte. Es decir, es tu presente y lo que haces con él lo que está fomentando tu baja autoestima, no tu pasado.

El pasado no puede cambiarse, sólo queda aprender a aceptarlo, perdonar y soltar para poder avanzar. La buena noticia es que tienes todo el poder para influir sobre tu presente mediante aquello que decidas hacer cada día, qué actitud desees cultivar y cómo decidas tratarte a partir de ahora en adelante. Se trata de una decisión interna, voluntad y práctica. 

Pero en lugar de enfocarte en cómo relacionarte con tu presente quizá estás más ocupad@ pensando que hay algo malo en ti o que tener baja autoestima es un problema. Que sepas que es un tema mucho más común de lo que imaginas y que acompaña a la mayoría de las personas en algún momento de su vida. Y que sepas también que nadie nace con una autoestima de hierro; en el mundo que vivimos hay demasiada inconsciencia e ignorancia como para no verte afectad@, tú y todas las personas. 

Además, en nuestro sistema social y educativo no ha interesado enseñar cómo trabajar y fortalecer la autoestima. No han dado importancia al desarrollo de este tipo de habilidades internas. Atender y cuidar tu diálogo interno, así como tratarte con amor y respeto son habilidades que se aprenden, no vienen dadas de nacimiento. Ojalá naciéramos con ellas o al menos nos las enseñasen desde pequeñit@s. 

La autoestima es algo que se construye, se entrena, se practica y se refuerza cada día. 

Sin embargo, muy probablemente, esta sensación de tener baja autoestima hace que te infravalores y pienses que eres menos que los demás o que los demás están mucho mejor que tú. También es probable que tiendas a compararte en exceso con las personas que te rodean y que te acompañe con frecuencia todo un diálogo interno de pensamientos negativos y repetitivos contra ti mism@, donde te criticas, te juzgas o te automachacas en exceso por no ser como eso que percibes en los demás, donde estás más enfocad@ en lo que te falta y en tus fallos que en tus fortalezas y virtudes.

Seguramente tienes tendencia a idealizar a las demás personas. Tu baja autoestima hace que sólo veas o percibas en los demás sus buenas cualidades, sus capacidades, sus habilidades… todo aquello que no reconoces en ti o que reprimes lo vas a ver fuertemente reflejado en los demás. Así funciona.

Sin embargo, has de saber y tener en cuenta que todas las personas en la faz de la tierra también tienen sus cosas malas, sus defectos, sus fallos, sus miedos e inseguridades. TODAS. Nadie es perfect@, y tú tampoco tienes que serlo.

De hecho, todas las personas somos seres imperfectos viviendo vidas imperfectas tratando de sufrir lo menos posible. La vida y las personas somos como un juego de luces y sombras, y en esa danza se encuentra nuestra completitud. 

Si sólo eres capaz de ver tu sombra y además la rechazas o huyes de ella cuando aparece, significa que estás negando toda la luz que también forma parte de ti de una manera natural. 

Si sólo ves la luz en los demás, significa que estás negando o rechazando su sombra y, por tanto, ni a ti ni a las demás personas las estás viendo y aceptando como lo que realmente son. Luz y oscuridad.

Así que, puedes permitirte abandonar la probable autoexigencia y presión que te impones por no llegar a ese “ser ideal” que crees ver en los demás o que deseas alcanzar por encima de todo. 

Es muy probable que tengas la creencia de que tu autoestima, tu valor como persona, depende de cosas externas a ti, como tener un determinado cuerpo físico, conseguir cierto estatus social o reconocimiento, tener muchos amigos o… tener una pareja. 

Es muy típica la frase de “si tuviera pareja no tendría baja autoestima“ o “cuando consiga pareja tendré más autoestima”… ¿Por qué tú y tantas personas creen y afirman esto? 

Bueno, por esto que te comentaba de creer que tu autoestima depende de algo que está fuera de ti, de algo externo. 

Quizá para ti es muy importante la valoración de los demás o quizá crees que tu valía y confianza dependen de la aprobación de otras personas. Es probable que tengas demasiado en cuenta las opiniones ajenas, lo que los demás piensen o digan de ti.  Recibir un mal comentario por parte de alguien puede llegar a afectarte muchísimo, más de lo que la otra persona puede llegarse a imaginar. 

Por el contrario, recibir un buen gesto puede ser como quien bebe agua después de caminar horas y horas en el desierto bajo el sol abrasador, todo un chute de energía. En esas condiciones tan carentes con cualquier gotita de agua te conformas. 

En este sentido, existe la creencia de que tener una pareja significa que hay alguien que ve algo bueno en ti y que, por tanto, te valora y te aprecia como persona. En principio esto es así, el problema radica en el desde dónde haces o deseas las cosas. 

Cuando lo que buscas o deseas de tu exterior está motivado por sensaciones internas de carencia, ten por seguro que más carencia es la que recibirás. La necesidad tan fuerte que tienes de recibir ese afecto y esa consideración de tu exterior, de los demás, de una posible pareja, puede llevarte a conformarte con cualquier persona que te regale un buen gesto, algo de cariño o unas palabras bonitas. Y lo que es peor aún, puede llegar a generarte una fuerte dependencia emocional hacia esa persona. 

Cuando depositas todo lo que tú eres, todo tu valor interno, todo tu ser en manos de cualquier otra persona estás, literalmente, entregándole todo el poder para hacer lo que quiera con ello. Esa persona tiene el control sobre ti.

Si inicias una relación desde ese lugar, es muy probable que caigas en la trampa de idealizar a esa persona y de hacer todo lo posible con tal de no perderla o que no te abandone. Su opinión y cariño para ti serán fundamentales, ya que consideras que de eso depende tu autoestima. 

Así que, muy probablemente, sientas dificultades a la hora de expresar tu opinión o decir lo que realmente piensas y sientes, por miedo a su reacción, por miedo a entrar en una confrontación, por miedo a que te abandone, te rechace, te deje sol@ o por miedo a no ser suficiente para esa persona.

Y como no te ves con los recursos internos necesarios para poder gestionar todo el dolor que te supondría pasar por ese tipo de situaciones, estarás dispuest@ a asentir, estar de acuerdo o aguantar cualquier cosa que venga de su parte. Es decir, vivirás a merced de esa persona.

Te invito a considerar la idea de que en tu vida lo más importante seas tú. Considera la idea de priorizarte y ponerte en primer lugar por delante de cualquier persona o situación. La relación primera en la que merece la pena enfocarse es la relación contig@ mism@. ¿Por qué? porque de ti parte absolutamente todo. 

Sé que es muy típica la frase de “hasta que no te ames tú nadie te va a amar”, pero es totalmente cierta y tiene todo el sentido. Te explicaré por qué. 

Resulta que cuando compartes con una pareja esa persona te va a reflejar el mismo trato que tú tienes contigo mism@. La manera que tú tengas de relacionarte contigo es el trato que vas a recibir. Es la ley del espejo.

¿Tienes la certeza de que tener pareja aumentará tu autoestima? Que se lo digan a la multitud de personas que tienen pareja y que sufren abusos y maltratos de todo tipo, ya sea físico, verbal o psicológico, infidelidades, mentiras, faltas de respeto, descuido, desconsideración… 

¿De verdad crees que a esas personas el tener pareja les ha ayudado a fortalecer su autoestima?

Yo diría que no. De hecho, seguramente han acabado peor. Básicamente, esto sucede porque si inicias una relación desde el lugar equivocado, acabarás en el lugar equivocado. Y esto no se trata de culpas, se trata de responsabilidad para contigo y con tu vida.

No amarte y respetarte a ti mism@, no saber marcar tus límites ni expresar lo que piensas y sientes, no conocer tus necesidades y respetarlas, abre la puerta a que cualquier persona experta en no saber amar, no respetar, imponer su voz, sobrepasar los límites, abusar de la bondad de otra persona, no tenerte en cuenta, descuidar, faltar, mentir… tenga vía libre para entrar en tu vida. 

Ojo, que andar vagando por el desierto sedient@ hace que te conformes con cualquier mísera gotita de agua. Así que, antes de seguir creyendo que encontrar una pareja es la solución a tus problemas con la autoestima, te invito a reflexionar sobre esto que te estoy contando. 

¿Cuál sería la solución?

Cultivar la relación contigo lo mejor que puedas antes de desear una pareja en tu vida. 

Pero presta atención porque esto no va de autoexigirse y esperar a sentirte preparad@ para embarcarte en una relación con todo lo que eso conlleva. Uno jamás se conoce del todo ni llega a un estado ideal en el que ya está todo hecho internamente. 

Va de ser consciente de en qué punto interno estás, cuáles son tus necesidades y de observar si estás esperando que sean los demás los que te cubran esas necesidades. No va de esperar a que venga alguien externo a darte lo que consideras que te falta internamente. Eso parte de la carencia y la dependencia ¡y por ahí no es!

Nos han vendido esa idea de la media naranja buscando otra media naranja. Empieza a verte como una naranja completa que en algún momento encontrará a otra naranja completa, para compartir y regocijarse en esa completitud. Y para aprender la una de la otra, por supuesto. 

Desde el lugar donde estés, la pareja que atraigas será un espejo que te ayudará a conocerte mejor para saber qué aspectos necesitas integrar en ti, ya sea poner límites, ser más sincer@, aprender a entrar en desacuerdo, aprender a escuchar, aprender a despreocuparte más o a tener más en cuenta a la otra persona, aprender a respetar tu espacio o a dar ese espacio… Y cuanto más priorices la relación contigo, menos duro será el golpe y el aprendizaje. 

Si no, ante todas las dificultades que natural e inevitablemente surgirán en la relación, caerás presa en las trampas del apego y la dependencia emocional.

Para empezar a cultivar esa completitud en ti antes de enfocarte en encontrar una pareja, te daré algunos tips o consejos para que puedas fortalecer tu autoestima:

  • Escribe en una hoja todas las creencias que tienes sobre ti mism@, cualquier cosa que te venga tipo ´´no valgo para nada´´, ´´todo lo hago mal´´… lo que te venga
  • Pregúntate y contesta en la hoja, ¿De dónde me vienen estas creencias? ¿Quién me dijo que no valía? ¿Qué pasó en mi pasado que me condiciona a pensar así?
  • Escríbete en esa hoja ¡Yo no soy mi pasado!  ¡Soy lo que aquí y ahora decido ser!
  • Cuando hayas identificado esos mensajes o esas creencias que te limitan, practica el darte cuenta a lo largo del día de en qué situaciones te repites esos mensajes y anótalo para darte cuenta, porque cuanto más lo repites más estás aumentando esa idea en ti y estás contribuyendo a que eso crezca. No luches contra ello, sólo toma consciencia de su presencia.
  • Cuando notes que te estás hablando mal, que te estás criticando o rechazando de alguna forma, llévate una mano al corazón, regálate 3 respiraciones profundas y pregúntate ¿Qué es lo que le diría a una persona a la que amo que está pasando por esta misma situación? Dirígete esas palabras, eso que necesitas escuchar y apóyate de la misma forma que harías con alguien a quien amas de verdad.
  • Anota cuáles son tus necesidades y construye tus propias frases en forma de motivación o aspiración para darte tú eso que necesitas. Por ejemplo, si has escrito “necesito sentirme aceptad@” reescribe esa frase en una aspiración del tipo “que yo pueda aceptarme tal y como soy”. O “que yo pueda comprenderme y darme lo que necesito´´…
  • Todos los días, antes de dormir y cuando te despiertes lee tus frases tratando de sentirlas de verdad y de conectar con su significado. Esto ayudará a entrenar tu mente para instaurar creencias nuevas, ya que lo que practicas cada día es lo que se refuerza y crece en ti.
  • Practica cada día hablarte bien, tratarte con cariño, conocer tus necesidades y comenzar a reflexionar sobre cómo darte tú aquello que necesitas.
  • Observa y anota cuáles son tus miedos. Quizá miedo al rechazo, miedo al abandono, miedo a que te juzguen o te critiquen, miedo a fallar o equivocarte, miedo a decir lo que piensas, miedo a no ser suficiente… ¡Abraza, acepta y comprende tus miedos! Recuerda que no hay nada de malo en ti y que todas, TODAS las personas tenemos nuestros miedos e inseguridades. Escribe al lado de tus miedos que es normal sentir eso que sientes y que vas a dejar de luchar contra ellos.
  • Reconoce y escribe cada día una buena cualidad que tengas y algo que te gustaría reforzar en ti. Hazlo desde la motivación por mejorar y no desde la autoexigencia y machaque. Por ejemplo “sé escuchar a los demás y estoy aprendiendo a valorarme más a mí mism@”. Léelas junto con el resto de tus frases, cada día.

Ahí tienes algunos recursos. Como te he dicho anteriormente, la autoestima se construye, se entrena, se refuerza y se practica cada día. 

Si quieres que te acompañe para vislumbrar y trabajar junt@s cómo sería caminar hacia esa nueva dirección donde te reconoces, comienzas a aceptarte tal y como eres, te tratas con más amor, más respeto y comienzas a actuar priorizando tu autocuidado, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo. Estaré encantada de estar de tu lado.

Puedes hacerlo vía WhatsApp al número +34 644 17 25 68 o si lo prefieres al email plenamente550@gmail.com

Deseo que te cuides, hoy y siempre.

Un gran abrazo,

María.

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