La culpabilidad… ese visitante inesperado, o no tanto, que de repente te sorprende llamando a la puerta de tu casa para entrar, o más bien tirando la puerta abajo y entrando directamente, así sin más, sin preguntarte ni nada.
Seguramente pienses que la culpa es la causante de tu inseguridad o esa falta de confianza en ti mism@. Esa inseguridad te empuja a cuestionarte, surgiendo las mil y una dudas internas sobre si has hecho lo correcto o no, sobre si tomar esa decisión o emprender esa acción.
Puede ser que esa culpa y esas dudas que surgen te lleven a ser muy crític@ y exigente contigo, apegándote a lo que sucedió en un pasado que ya no existe. O quizá te empuja a preocuparte en exceso por un futuro protagonizado por pensamientos negativos acerca de lo que puede pasar, el cual tampoco existe.
Quizá esa culpa trae consigo un toque de automachaque, ya que la culpa tiene que ver con un castigo hacia ti mism@. Como si hubieras hecho algo mal o como si fallar o errar no estuvieran permitidos en tu realidad. Y esa autoexigencia hace que saques al perfeccionista que llevas dentro, convirtiéndose en tu enemigo en lugar de tu aliado.
Aquí te lanzo una pequeña reflexión. Se trata de preguntarte a dónde te lleva esa culpa o esas dudas que surgen en tu interior. Cuál es su función o intención. Ya que debes tener presente y recordar que todas las emociones y pensamientos que surgen no están ahí porque sí. Tampoco son malas o buenas. Más bien, los pensamientos y emociones que tienes son útiles y te sirven para mejorar, hacer cambios y evolucionar o todo lo contrario, son inútiles porque no te sirven para avanzar y además te están limitando o bloqueando de alguna forma.
En este sentido la culpa puede llegar a ser muy útil y funcional para ti, ya que si aprendes a observar cuál es su intención quizá descubras que viene para ayudarte a recordar y reconectar con aquello que es importante para ti, guiarte hacia tus valores o revelarte cómo te hubiera gustado actuar. También puede convertirse en un potente motor para mejorar y hacer cambios significativos en tu vida, ya sea en tu manera de pensar o de actuar en ocasiones presentes y futuras. Y todo esto precisamente te lo facilita toda esa inseguridad y cuestionamiento interno que trae consigo la culpa.
Éste es un ejemplo de cómo esa inseguridad y esa culpa pueden ser muy útiles para ti y para tu vida en este momento.
El problema entonces no está en que dudes de ti mism@ o en la culpa, sino en qué haces cuando aparecen, cómo reaccionas ante su presencia. Muy probablemente de una manera automática tu mente se engancha a darle vueltas y vueltas a la situación, entrando en un bucle que no está orientado a una búsqueda de soluciones, sino a juzgar o luchar contra la experiencia o contra ti mism@. Quizá te vas al pasado pensando en cómo podrían haber sido las cosas diferentes o quizá vuelas al futuro pensando en todo lo malo que puede suceder. O te castigues, como hemos visto anteriormente.
Es decir, estás resistiéndote a lo que pasó o tratando de controlar lo que está por venir. Esto es bastante inútil, ya que el pasado ya no puede modificarse y el futuro aún está por escribirse. Y si piensas que tu pasado condiciona tu futuro permíteme decirte que estás profundamente equivocad@. Es tu presente el que determina tu futuro, y es aquí y ahora donde debes centrarte.
Si aquí y ahora estás criticándote por lo que sucedió, machacándote, autoexigiéndote o buscando ser perfect@ y no fallar, que sepas que eso no te ayudará a cambiar la situación ni a controlar futuros resultados. Tu fin o tu intención seguramente sea mejorar, pero como dijo Lama Ole, un monje tibetano, ´´el ser humano aprende mejor con una zanahoria delante de su nariz que con un látigo en la espalda´´. Con esto se refería a que la intención es la misma, hacer las cosas diferente o mejorar, pero los caminos para llevarlo a cabo son muy distintos. Uno te desgastará ya que conlleva castigo, mientras que el otro te motivará a superarte y cuidarte en el camino.
Es decir, uno te será más útil que otro. Qué camino escoger depende única y exclusivamente de ti.
Ahora que has visto un ejemplo de cómo aprovechar esa inseguridad que surge ante la culpa y convertirla en algo útil, vamos a continuar aprendiendo sobre cuándo NO es útil.
Aquí debes prestar atención, ya que muchas veces son las demás personas o tu entorno los que te hacen dudar o sentirte culpable por no cumplir sus expectativas o deseos. Esto es muy común y es probable que en lugar de guiarte por lo que tú realmente piensas, sientes o deseas estés más preocupad@ de lo que pasa a tu alrededor, de cómo los demás reaccionen o de lo que piensen de ti. Pero tranquil@, esto no es nada raro.
Vivimos en una sociedad y una cultura que nos ha condicionado de todas las maneras habidas y por haber para que tratemos de encajar en unos estándares preestablecidos y cumplamos las expectativas de otras personas, empezando por tu familia o tu pareja hasta tu entorno social, laboral… y también para buscar la aceptación exterior a toda costa, aunque eso conlleve en última instancia fallarte a ti mism@ y perder tu coherencia interna.
Y al final, este condicionamiento te lleva a desarrollar toda una serie de miedos inconscientes que también son bastante comunes entre las personas, como el miedo a equivocarte, miedo al rechazo, miedo al abandono, miedo a no ser suficiente, miedo al juicio o a la opinión de los demás, miedo a la soledad… entre otros.
Quizá estás esperando la aceptación, aprobación o validación por parte de esa persona (ya sea tu madre, tu padre, tu jefa o pepito el de los palotes) para entonces dejar de dudar de ti mism@ y de sentirte culpable. O tal vez estás esperando a sentirte segur@ o a no sentirte culpable para entonces decidir tomar esa decisión o emprender esa acción.
Ahí estás entregando tu inmenso poder al exterior. Y seguramente tus dudas internas y la culpa estén orientadas en cómo se sentirá la otra persona o cómo repercutirán tus acciones o decisiones en un futuro de cara a los demás. Aquí estás tratando de controlar lo que no puedes controlar, que es aquello que no depende única y exclusivamente de ti, como la reacción de los demás o cuál será el futuro resultado.
Siento decirte que no has venido aquí a complacer a nadie sino a aprender a ser, pensar, sentir, decidir y actuar según tu criterio y lo que para ti es importante. Y siento decirte también que caminar en coherencia contigo mism@, tomar tus propias decisiones y actuar según tú consideres va a conllevar inevitablemente que alguien se moleste o se enfade contigo, te juzgue o te critique, te rechace o te aparte de su lado, no te comprendan, te escuchen o te apoyen, entre otras cosas que pueden ocurrir.
Presta atención y en estos casos no te dejes arrastrar por la culpa o inseguridad, ya que todo este dolor es inevitable y forma parte de tu viaje. Es entonces cuando debes distinguir muy bien si esa culpa viene realmente de ti o de otras personas por no estar a la altura de cubrir sus necesidades y expectativas. Esto es un ejemplo de cuándo la culpa o la inseguridad es inútil, o súper inútil.
La realidad es que no puedes controlar lo que va a pasar. No puedes controlar cómo se va a sentir la otra persona o qué va a pensar. No puedes controlar si estás tomando la decisión correcta o cómo repercutirá, si acertarás o fallarás. Tampoco puedes controlar si el otro se molestará contigo, te apoyará o te dejará de lado. Y mucho menos puedes controlar cómo te sentirás durante el camino. Y NO PASA NADA. ES NORMAL. Y no hay nada de malo en ello.
Lo único que sí puedes controlar, o más bien comenzar a dominar, es cómo relacionarte de una manera que te cuide ante cualquier situación difícil u obstáculo que se te presente. Aprender a tratarte bien, a estar contigo y no contra ti. Aprender a ser tu mayor apoyo, a abrirte a todo lo que no puedes controlar y acompañarte de la forma más útil posible en cada situación desagradable de tu vida.
Aprender a conocer cuáles son tus necesidades y cómo cubrirlas por ti mism@, cuáles son tus valores y aspiraciones en la vida y cómo dirigirte hacia ahí manteniendo tu coherencia interior en todo momento, le pese a quien le pese, asumiendo todo el dolor inevitable que surja en el camino, abriéndote a él y permitiéndole formar parte de tu experiencia.
En definitiva, aprender a abrazar tu vida y sus experiencias, por muy incómodas o difíciles que puedan ser. Y desde ahí estás en una posición óptima para autogestionar y regular tu experiencia. Éste es tu inmenso poder.
Te daré unas claves para que puedas empezar desde ya a relacionarte de una manera diferente con la culpa y la inseguridad:
- Recuerda que es normal sentirte como te sientes porque tod@s tenemos la necesidad de aceptación, reconocimiento, validación, apoyo y comprensión.
- Observa cuándo estás entregando tu poder al exterior tratando que sean otras personas las que te cubran esas necesidades. Recuerda que en esta vida eres tú contigo.
- Observa qué situaciones específicas son las que hacen que te sientas culpable o insegur@ o ante qué personas. Pregúntate, ¿Hay alguien a quien me siento forzad@ a satisfacer? ¿A quién no me permito fallar? ¿Y por qué?
- Observa qué sueles hacer cuando te surge esa culpa o esa inseguridad. Observa y conoce tus reacciones, ¿te resistes a lo que pasó? ¿te preocupas en exceso por el futuro? ¿te machacas y autoexiges? ¿te permites fallar? ¿cómo te tratas?
- Tu manera de reaccionar ante la culpa ¿te es útil a largo plazo? ¿te ayuda a gestionar esta situación difícil para ti o te está limitando o bloqueando de alguna forma?
- Si te está bloqueando, ¿de qué forma o en qué lo notas? Quizá dejas de hacer ciertas cosas o haces otras que realmente no quieres hacer…
- ¿Observas si hay alguna función o intención oculta detrás de lo que sientes? Quizá hacer mejor las cosas, estar más atent@ a tus actos, aprender a pedir perdón…
- Si has encontrado alguna función o algo que te sirva, ¿qué tal si pruebas a darle las gracias a esa culpa o a esa inseguridad que te han permitido tomar conciencia de algo que antes no tenías en cuenta? Quizá de otra manera no hubiera sido posible.
- ¿Qué le dirías a una persona a la que amas y está pasando por la misma situación que tú? ¿tratarías de ayudarle o le echarías más leña al fuego?
- ¿Crees que podrías comenzar a dirigirte ese tipo de trato y esas mismas palabras a ti mism@? Hazlo en este momento
- Tratarte como tratarías a alguien que te importa ante la misma situación que estás viviendo tú, ¿Crees que te sería más útil que lo que sueles hacer? ¿En qué lo notas?
A veces el viaje es más fácil acompañad@.
Si quieres que te guíe en un proceso de autoconocimiento para que aprendas a descifrar los mensajes ocultos de tus experiencias y extraer aprendizajes útiles que te lleven a evolucionar, que te muevan a actuar hacia un/a nuevo tú más auténtic@, más libre, más consciente, amoros@ y coherente con tus deseos, anhelos y aspiraciones… ¡Ponte en contacto conmigo! Estaré encantada de crecer contigo.
Mándame un mensaje al número +34 644 17 25 68. O bien un correo a plenamente550@gmail.com
Te abrazo con amor.
María.